jueves, 21 de febrero de 2013

ACTIVIDAD 2.3 ESLABÓN PÉRDIDO

ACTIVIDAD 2.3  ESLABÓN PÉRDIDO

La educación media superior (EMS) en México comprende el conjunto de modalidades institucionales que ofrecen enseñanza formal al término de la secundaria. En la actualidad casi tres millones de jóvenes están inscritos en este nivel, que ha venido experimentando un  crecimiento muy acelerado, más como procesos de reforma, diversificación y especialización igualmente considerables.

La importancia de este ciclo de estudios es indiscutible, porque de su calidad depende la adecuada formación de las generaciones de jóvenes que habrán de ingresar a la fuerza de trabajo o continuar educándose como profesionales y técnicos especializados. Por ello, Observatorio considera de interés para sus lectores reflexionar en torno a cómo ha evolucionado la EMS en México, a quiénes incorpora y con quiénes.

Esto pudiera verse como lo mejor de los datos, considerando que lamentablemente no todos los alumnos que ingresan a la educación media superior, egresan hasta el final de este nivel indispensable ya hoy en día, para la consecución de una mejor calidad de vida. Desafortunadamente la deserción y el rezago educativo también han crecido,  a medida que aumenta la inscripción; pues la falta de interés y el deseo de superarse principalmente obstaculizan el aprendizaje de los alumnos y el no querer ser alguien mejor en su vida tanto personal como profesional.

Hoy en día hablamos que los interese son o pueden ser muchos, como el tener dinero, tener una posición ante la “sociedad” mejor que la de los demás a costa de no estudiar, de dejar de luchar por conseguir los sueños y plantearse nuevas metas. Con tristeza se observa que menos gente joven concluye su educación media básica, menos podemos hablar de quienes concluyan o siquiera de se inscriban en el nivel licenciatura.
Retomando las palabras de Mario Benedetti, en su fragmento “Qué les queda a los jóvenes”, donde nos hace tomar consciencia de ver que estamos haciendo por solucionar toda la maldad que nosotros mismos hemos creado con nuestro tonto afán de querer ser mejores que los demás a costa de nosotros mismos.

En este punto hablamos o vemos todo aquello que ha existido desde tiempo atrás, es en esta etapa de nuestra vida donde surgen pero ahora como un reto una forma de ver quien puede tener más que el otro, pero siempre hablando en términos materialistas y de conocimiento de deseo de saber más que el otro poco hablamos, creemos más fácil conseguir lo que a manos llenas se nos da lo que no nos cuesta trabajo conseguir, deduciendo que es esto lo mejor, no debemos olvidar que las cosas más sencillas no son las que perduran por siempre.

Tomar conciencia sobre el eslabón perdido, y que de esto como persona, estudiante, me corresponde  corregir para que esto no siga destruyendo, sino por el contrario que construya y formemos juntos personas de bien y con el deseo de superarse.

El gran reto para la política educativa es replantear una EMS que dé respuesta a la actual demanda masiva y heterogénea y satisfaga las complejas exigencias tanto del sistema productivo como de las instituciones académicas de nivel superior, no menos que las aspiraciones que tienen los jóvenes en los albores del siglo XXI.

Aunque se sabe de esfuerzos por mejorar la coordinación de la EMS, el nivel ha sido rebasado por las transformaciones demográficas y sociales y otros factores como la diversificación de las culturas juveniles y la evolución vertiginosa del conocimiento. Ante estos fenómenos, la deficiencia principal de las políticas estatales se encuentra en la falta de una propuesta adecuada de formación de docentes.

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